VIRGEN DE LA SOLEDAD EN OAXACA

¡Sacrilegio! Se cumplen 35 años del robo de las joyas de la Virgen de la Soledad que cimbró a los fieles de OAXACA en 1991

Este 10 de enero de 2026 se cumplió un año más de uno de los robos más polémicos y sorprendentes que calaron hondo entre los fieles católicos de OAXACA y otras partes del país

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Este 10 de enero de 2026 se cumplió un año más de uno de los robos más polémicos y sorprendentes que calaron hondo entre los fieles católicos de OAXACA y otras partes del país Créditos: Cuartoscuro

El pasado 10 de enero de 2026, se cumplieron 35 años del mayor robo de tesoros religiosos en OAXACA, con joyas invaluables que dejaron muy tristes a los ciudadanos oaxaqueños que le rinden honores y fervor a la Virgen de la Soledad, en un acto que hasta el día de hoy (y tras 35 años) sigue impune y sin rastro sobre las joyas que lamentablemente se perdieron, entre ellas, la corona, el rostrillo y la flor que sostenía la Virgen en sus manos, hecha completamente de oro.

El robo de las joyas que adornaban la imagen de la Virgen de la Soledad en OAXACA, quien es reconocida como la patrona espiritual de los oaxaqueños, ocurrió durante la madrugada del 10 de enero de 1991, dentro de la propia Basílica de Nuestra Señora de la Soledad, en la capital de OAXACA.

El hurto es reconocido y recordado entre la sociedad oaxaqueña como el “robo de arte religioso” más grande en la historia de OAXACA y de muy probablemente uno de los más graves en la Iglesia Católica tanto de México como en otras partes del mundo, por la cantidad incuantificable de las joyas que robaron los ladrones.  

¿Cuándo se celebra a la Virgen de la Soledad en OAXACA?

Qué joyas le robaron a la figura de la Virgen de la Soledad el 10 de enero de 1991

Los ladrones (quienes siguen libres a pesar de lo mediático del caso), profanaron el nicho o camarín de la Virgen de la Soledad, que en aquel tiempo no contaba con seguridad extrema, por la confianza que se le tenía a la gente, misma que se mantiene hasta ahora, pero después del robo, los filtros de seguridad comenzaron a elevarse, llevándose las siguientes joyas.

  • La corona de la Virgen de la Soledad (la segunda), elaborada en 1958-1959 con oro de 18 quilates (donado por miles de fieles oaxaqueños), cincelada a mano, con un peso aproximado de más de tres kilos con una altura de 36 cm y diámetro de 32 cm.

La primera corona fue colocada y santificada en 1909 por el arzobispo Eulogio Gillow, aparece con una corona de tres kilos adornada con piedras preciosas, donada por fieles en el siglo XVIII.

  • Más de 70 esmeraldas de 5 quilates cada una.
  • Perlas naturales (incluyendo una perla de gran tamaño en la frente de 7 gramos, donada por marinos).
  • Más de 200 brillantes (diamantes) de diversos tamaños.
  • Rubíes, gemas y otras piedras preciosas.
  • El rostrillo (adorno delicado que enmarca el rostro de imágenes religiosas, con una esmeralda de gran valor).
  • Una azucena de oro que la imagen sostenía en sus manos.

El valor estimado en los primeros años de los 90 del siglo XX, superaba los 75 millones de pesos (lo que hoy equivaldría a poco más de un billón de pesos por el aumento en el precio del oro y las piedras preciosas).

Más allá del valor monetario, representaba una ofrenda colectiva del pueblo de Oaxaca en conmemoración del 50 aniversario de la primera coronación pontificia de 1909 y hasta el día de hoy significa mucho para miles de feligreses en OAXACA y en varias partes del país.

Huella imborrable para los fieles católicos de OAXACA que sigue sin tener a los culpables en la cárcel

El robo causó gran indignación y dolor en la comunidad católica oaxaqueña, ya que se consideró un sacrilegio, así como una grave afrenta a la confianza de las autoridades religiosas, quienes hasta esa fecha no habían tenido un robo de tal magnitud en los templos a su cargo.

La imagen permaneció mucho tiempo sin corona; se le colocó temporalmente una de plata, que desde luego no era tan valiosa ni hermosa como la corona original.

Nunca se recuperaron las joyas robadas ni se capturó a los responsables. El caso quedó impune hasta la fecha (más de 35 años después), a pesar de que la Basílica estaba muy cerca de oficinas de la Policía Federal en aquel entonces.

Posteriormente, se elaboró otra corona (la actual), más sencilla para evitar riesgos futuros, elaborada por artesanos oaxaqueños como Cristóbal Domínguez Morales y su hija Crisantema, y entregada el 18 de diciembre del año 2000 a las autoridades eclesiásticas.

 

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